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MENORCA
LA ISLA TRANQUILA
PEQUEÑA Y SOFISTICADAMENTE SENCILLA

La isla verde con fondo azul. Blanca y silenciosa se fusiona en su costa norte con Nature Son Parc by Quabit. Arquitectura de vanguardia.

Minimalismo. Luz. Exclusividad. Confort y eficiencia energética. Calidad e innovación.
Un complejo residencial único con exclusivos chalets independientes frente al mar Mediterráneo.

PUERTOS LLENOS DE VIDA
Y LLENOS DE HISTORIA

Mahón, Ciutadella, Fornells. Son los más conocidos. Están llenos de historia. En verano, los mercados artesanales les dan color y los visitantes les dan vida. Por la tarde llegan los barcos pesqueros con su carga de langostas y pescados variados. Quédate y disfruta de su oferta gastronómica en los restaurantes. Y aprovecha la visita a los comercios que hay en los puertos y pruébate unas abarcas, las sandalias que se fabrican en Menorca con bonitos diseños.

PUEBLOS CON ENCANTO
ELIGE TU PREFERIDO

La señorial Ciutadella con sus palacios y las estrechas calles del centro. Mahón y sus terrazas con música en vivo.

Es Castell, de tradición inglesa, y el pequeño puerto pesquero de Cales Fonts. Sant Lluís, fundado por los franceses, con sus molinos. Alaior, ciudad universitaria, en lo alto de la colina.

Es Mercadal, en el centro de la isla, bajo Monte Toro, la única montaña de Menorca, con Fornells como salida al mar.

Es Migjorn Gran, el pueblo más pequeño y, a su lado, Ferreries, rodeado de naturaleza. Binibèquer, un puerto de postal lleno de barcas de colores y sin duda uno de los puntos más atractivos de la isla.

¿Te has decidido por alguno? Tienes que visitarlos todos porque, aunque cercanos, todos son diferentes y tienen su propia historia.

Mahón
UN EMBLEMA INTERNACIONAL

Entre casas encaladas, empinadas cuestas y una muralla que se resiste a desaparecer y que brinda espectaculares miradores sobre el puerto, la vida de Mahón fluye despreocupada y cómoda, perfecta para leer el periódico en la terraza de una placita sombreada, caer en la tentación en sus muchas tiendas de artesanía, pasear al atardecer y dejarte llevar por la música que anticipa las primeras copas.

El puerto de Mahón es el puerto natural más grande de Europa; una serpentina azul que se recorre entre terrazas, palmeras, tiendas de artesanía y vocación senderista.

Uno no puede irse de Menorca sin conocer Cales Fonts; este pequeño puerto dentro del gran puerto es el escenario perfecto para una cena con sabor a mar... En las noches de verano, el paseo se complementa con un entretenido mercadillo hippie

Ciutadella
HISTORIA VIVA

El casco antiguo mantiene la planta medieval, con suelo adoquinado y árboles sorpresa, tiendas de artesanía y espectaculares casas señoriales.

Hay que perderse sin mirar al reloj y dejarse sorprender por la elegancia del entorno. Tarde o temprano se descubre la Catedral y su magnífico puerto, con inmejorables vistas al Castillo, y terrazas para degustar pescado y marisco fresco

PUESTAS DE SOL IDÍLICAS

Como si de un ritual se tratara, las inmediaciones de este faro de piedra, construido a mediados del siglo XIX, son invadidas a la caída de la tarde por una silenciosa procesión de foráneos y locales. Equipados con cámaras fotográficas unos, otros simplemente con una botella de vino, se reúnen para admirar la lenta cadencia del astro sol que se empeña en convertir el cielo en una paleta imposible de colores desde el tenue amarillo hasta un azafrán intenso. Nadie habla, silencio absoluto.

El sol se sumerge casi literalmente en el mar y una salva de aplausos recibe el principio de la noche.

FARO DE PUNTA
NATI.
TURISMO ACTIVO
MIL COSAS POR VER, MIL COSAS POR HACER

Menorca es una isla pequeña pero está llena de sorpresas: senderismo, excursiones en bicicleta o a caballo, practicar windsurf en la bahía de Fornells, snorkel en Cala Morell, visitar cuevas submarinas en kayak, navegar a vela sintiendo el viento en la cara y divertirse viendo los peces a tu alrededor…

No hay que perderse el Camí de Cavalls, un sorprendente y centenario sendero que serpentea frente al mar.

EL LEGADO TALAYÓTICO
Los vestigios de esta enigmática cultura convierten a Menorca en un museo al aire libre. No hay que perderse el Poblado de Torralba d’en Salord, el Poblado de Son Catlar, el mayor de todas las Baleares, y la Naveta des Tudons.
SABOREA CALIDAD
GASTRONOMÍA LOCAL

Dos razones de peso para degustar la tradición de Menorca. El queso de Mahón, desde el más suave hasta el más curado, es una delicia, al igual que sus tortas de sobrasada recién hecha.

Sin olvidar sus famosas ensaimadas y las tradicionales pastissets, unas pastas con forma de flor de cinco pétalos.

Existen cuatro rutas gastronómicas para conocer, degustar y comprar productos locales: Ruta del Vino, Ruta del Queso, Ruta de las Recetas tradicionales y Ruta de la Gastronomía Marinera.

Caldereta de Langosta
Es un plato de temporada y se prepara del 1 de abril al 31 de agosto, el mejor momento para degustar este sabrosísimo guiso de langosta roja y salsa para tomar con deliciosas lascas de pan de payés.